La migración a la nube es el proceso de mover aplicaciones, bases de datos, almacenamiento de datos, así como las redes y la seguridad relacionadas, y la infraestructura a un entorno de cloud computing. Esto suele implicar trasladar estas "cargas de trabajo de TI" de servidores on-premise a una nube pública, pero también puede incluir mover datos y aplicaciones de un proveedor de servicios en la nube a otro.
Un tipo específico de migración a la nube es la migración de máquinas virtuales en cloud computing, que es el proceso de mover una máquina virtual (VM) de un servidor o entorno (como un centro de datos on-premise) a una VM en la nube. Una vez completada la migración, los sistemas pueden seguir tal como están o someterse a una optimización y modernización continuas. La migración a la nube también puede funcionar a la inversa, moviendo datos de un proveedor en la nube a servidores on-premise.
Una de las principales razones para migrar a la nube es reducir costes y optimizar el rendimiento, la utilización, la resiliencia y la seguridad de la infraestructura. Migrar a la nube puede ayudar a las organizaciones a pasar de un modelo de gasto de capital a un modelo de gasto operativo, lo que reduce la necesidad de poseer, operar, mantener y actualizar el costoso equipo de los centros de datos on‐premise.
En TI, los gastos de capital (CapEx) suelen ser grandes inversiones únicas en activos físicos. Por ejemplo, la compra de nuevos servidores, la construcción de un centro de datos o la adquisición de licencias de software se consideran gastos de capital. Se trata de un gasto de capital depreciado, lo que significa que el activo pierde valor con el tiempo.
Por el contrario, los gastos operativos (OpEx) son los costes continuos de la gestión de una empresa. Con el cloud computing, los gastos operativos incluyen las tarifas de suscripción flexibles de los servicios en la nube. Este modelo permite tener costes más predecibles y continuos en lugar de grandes inversiones iniciales. Migrar a la nube puede ayudar a las empresas a mejorar el rendimiento y aumentar el tiempo de funcionamiento. La nube también ayuda a las empresas a modernizar las cargas de trabajo, lo que reduce las costosas tarifas de licencias de aplicaciones antiguas. La nube puede ayudar a las organizaciones a proteger sus datos y, al mismo tiempo, mejorar el gobierno y el cumplimiento de las normativas en todo el mundo.
Las organizaciones también migran a la nube para:
Las organizaciones pueden elegir entre distintos tipos de migraciones a la nube en función de sus objetivos.
Una migración de abandono completo de centros de datos es el proceso de transferir todas las aplicaciones, los servicios y los conjuntos de datos de uno o varios centros de datos a una nube pública. Dependiendo del tamaño de la organización, un abandono completo de un centro de datos puede ser un proceso largo que requiere más de un año de planificación, pruebas y ejecución.
Hay varias razones por las que una organización puede querer pasar de un proveedor de servicios en la nube a otro, como cambios en los acuerdos de nivel de servicio, mejores prácticas de seguridad o acceso a herramientas más avanzadas de inteligencia artificial y aprendizaje automático. Este tipo de migración de nube a nube se suele usar para evitar la dependencia hacia un proveedor o para acceder a funciones específicas de una nueva plataforma. Los principales proveedores suelen contar con conjuntos de herramientas, servicios y listas de terceros que pueden ayudar a las organizaciones a pasar de un proveedor de nube pública a otro.
En lugar de abandonar un centro de datos por completo, es posible que las organizaciones quieran migrar algunos de sus softwares, servicios o conjuntos de datos desde servidores on‐premise a la nube, donde pueden ser más eficientes y fáciles de gestionar. La inteligencia empresarial, las analíticas de datos, la gestión de recursos de clientes (CRM), las aplicaciones de inteligencia artificial y aprendizaje automático, y los conjuntos de datos son tipos habituales de aplicaciones que se migran a las nubes públicas.
Las migraciones más segmentadas pueden consistir únicamente en un tipo específico de carga de trabajo, que son recursos que se ejecutan en la nube y consumen algún tipo de recurso, como potencia de computación o capacidad de almacenamiento. Por ejemplo, entornos de desarrollo, creación y gestión de documentos, bases de datos distribuidas, modelado 3D o codificación de vídeo.
La migración a la nube es un proceso de varias fases que incluye evaluación, planificación, migración, optimización y modernización. Un programa holístico de migración integral permite a las organizaciones reducir riesgos, controlar los costes y simplificar el camino hacia el éxito en la nube.
Las organizaciones disponen de varias opciones al empezar el proceso de migración a la nube. Pueden intentar hacerlo por su cuenta con sus empleados; pueden colaborar con el proveedor de la nube pública y usar su paquete de herramientas de migración; y pueden recurrir a partners de migración externos para que les proporcinen habilidades técnicas y asistencia.
Las listas de comprobación completas pueden incluir una hoja de ruta que las organizaciones pueden seguir para facilitar la migración a la nube. Una lista de comprobación puede incluir los siguientes elementos, entre otros.
Las estrategias de migración más habituales abarcan un espectro que va desde una migración directa con pocos cambios o ninguno en las aplicaciones y máquinas virtuales (realojamiento) hasta un replanteamiento completo de toda la infraestructura digital (rearquitectura o cambio de plataforma).
Los resultados más destacados que obtienen las organizaciones después de migrar a la nube son las mejoras de rendimiento, seguridad y escalabilidad de las cargas de trabajo, y una mayor facilidad para las operaciones de TI y la gestión de costes. También significa que los equipos de TI del proveedor de la nube ayudan a gestionar los sistemas de la organización de forma conjunta, lo que reduce parte de la carga de los equipos de TI internos en comparación con cuando todos los sistemas se encuentran on-premise.
Otras ventajas de migrar a la nube son las siguientes:
Más seguridad
La gestión de operaciones a través de la nube permite a las organizaciones sacar partido de las herramientas y los servicios de seguridad del proveedor de la nube, como la gestión de identidades y accesos, la gestión de claves de encriptado, la gestión de pérdidas de datos y una arquitectura de confianza cero.
Rendimiento optimizado
Los sistemas y aplicaciones principales suelen tener un rendimiento mejor y más fiable en la nube que en una infraestructura antigua, ya que los proveedores de nube actualizan y optimizan su hardware de forma sistemática. Con un mejor rendimiento, las organizaciones pueden ofrecer una experiencia de más calidad a los clientes y, al mismo tiempo, liberar recursos internos para centrarse en tareas de más prioridad.
Desarrollo ágil de aplicaciones
Por lo general, las organizaciones experimentan un aumento en la eficiencia de los desarrolladores y un desarrollo más rápido de las aplicaciones después de migrar a la nube. Las aplicaciones nativas de la nube también pueden ofrecer un rendimiento más fiable, con un periodo de inactividad reducido.
Costes más bajos
Al migrar a la nube, el modelo de gasto en capital de las organizaciones pasa a ser un modelo de gasto operativo. Por tanto, puede ser más fácil gestionar los costes de forma continua. La nube permite a las organizaciones adoptar herramientas como aplicaciones de software como servicio y modelos de uso elásticos que se pueden acelerar o reducir según lo que sea necesario en cada momento.
Transformar con IA y aprendizaje automático
Enriquece las aplicaciones para utilizar servicios de IA, aprendizaje automático y analíticas de datos con el fin de mejorar las experiencias de usuario y extraer valor de los datos de forma más rápida y eficiente.
Gestión de finales del ciclo de vida
El hardware y el software suelen ofrecer un periodo definitivo durante el que son útiles para una organización. Con el tiempo, todo el hardware y el software debe alcanzar su fin del ciclo de vida. La rigidez de los contratos de licencia y los contratos a largo plazo ha hecho que gestionar los ciclos de fin de vida sea un proceso engorroso y costoso.
Gracias a la flexibilidad de la infraestructura y de las opciones de pago que ofrece la nube, las organizaciones pueden adaptarse más fácilmente a los requisitos del fin del ciclo de vida de los recursos y, al mismo tiempo, cambiar rápidamente a la siguiente tecnología útil.
Enriquece las aplicaciones para utilizar servicios de IA, aprendizaje automático y analíticas de datos con el fin de mejorar las experiencias de usuario y extraer valor de los datos de forma más rápida y eficiente.
Una migración a gran escala puede ser una operación compleja de varios años. Antes de empezar, las empresas deben tener objetivos de negocio claros y alcanzables, lo que incluye saber cómo será el entorno en la nube final, ya sea público, privado, híbrido o multinube. Las empresas también deben decidir si van a usar proveedores externos o herramientas de un proveedor de servicios en la nube, qué aplicaciones serán SaaS y cómo se organizarán los datos en el nuevo entorno.
Las competencias necesarias para las operaciones en la nube son diferentes de las que se requieren para los entornos on-premise. Los entornos de nube suelen depender de nuevos modelos operativos, como DevOps, la automatización y la infraestructura como código. Las empresas deberían contratar a nuevos empleados o volver a formar a los que ya tienen para que puedan desempeñar estas funciones. Es fundamental reservar tiempo durante la migración para que los empleados puedan formarse y obtener nuevas certificaciones que les permitan trabajar con la nueva infraestructura.
Las prácticas de seguridad cambian al migrar de un entorno on-premise a la nube. La gestión de identidades y accesos se vuelve más compleja y crucial. Las organizaciones deben aprender a usar nuevas herramientas de seguridad y estar al tanto de las prácticas recomendadas, como implementar medidas de prevención de pérdida de datos y arquitecturas de confianza cero. Aunque los proveedores de servicios en la nube ofrecen herramientas de seguridad sólidas, la organización es la responsable principal de las políticas de gobierno de datos y de cumplimiento cuando se trasladan datos.
Cambiar a un nuevo modelo operativo puede hacer que entender todos los nuevos costes y gastos sea una tarea abrumadora. La gestión de costes se convierte en un reto constante, ya que hay que tener en cuenta las nuevas estructuras de tarifas, los ciclos de facturación y el consumo de recursos. A veces, las organizaciones sobreaprovisionan recursos durante la migración inicial, lo que provoca un gasto excesivo. Por suerte, algunos proveedores de servicios en la nube ofrecen recomendaciones proactivas para ayudar a ajustar los presupuestos y gestionar los costes de forma eficaz.
Los sistemas antiguos o heredados pueden no ser compatibles con los entornos de nube y, a menudo, requieren una modificación o sustitución significativas. Esto puede ser especialmente cierto en el caso de las aplicaciones creadas a medida con código obsoleto, que no pueden aprovechar las funciones nativas de la nube sin una refactorización o reconstrucción exhaustiva. Evaluar la compatibilidad de las aplicaciones es un paso inicial fundamental en la planificación de la migración para evitar obstáculos técnicos inesperados.
Muchas organizaciones tienen topologías de red complejas que han ido creando a lo largo de décadas. Además, algunas empresas necesitan conservar sus direcciones IP para reducir los riesgos y asegurarse de que las dependencias de las aplicaciones funcionan.
Las aplicaciones y los conjuntos de datos suelen tener interdependencias complejas. Si estas relaciones no se asignan correctamente antes de la migración, existe un riesgo significativo de pérdida o corrupción de datos. Para garantizar la integridad de los datos, es necesario planificar y probar meticulosamente que todos los datos se transfieran correctamente y sigan siendo accesibles y utilizables en el nuevo entorno. Es un reto clave que puede poner en peligro el éxito de toda una migración si no se gestiona con cuidado.
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